Compartimos un nuevo video. Se trata de un sencillo homenaje a un amigo personal y también de este blog desde sus inicios.
Jorge Monzó Bergé -o Lemonzo, su nombre artístico- tenía en la cabecera de su blog este proverbio latino: “Los huesos para los que llegan tarde”; una frase que definía su actitud ante la vida. En su espacio compartía dos de sus grandes pasiones: el mundo financiero y el artístico.
Jorge sentía atracción por África. También por los coches clásicos de alta gama, las carreras de caballos o el mundo de la gastronomía.
Mantenía como buen artista una buena relación con la ambigüedad. Vivió acometiendo alturas y valles sin caer en las mediocres previsiones de quien teme al futuro, a la vida.
Había conseguido recientemente un retiro espectacular: un lugar en medio de extensas huertas, alejado de la gran ciudad, en una coqueta y amplia casa de campo. Estaba muy ilusionado.
Nunca persiguió la cuadratura del círculo. Supo limitarse a los límites que nos impone la realidad del instante presente; el único en el que la vida nos sucede. Y lo sabía. Siempre lo supo. Mediante giros y puntos suspensivos intentó hacérmelo comprender en más de una ocasión.
Vivió ajeno a los moldes. Intensamente. A su manera.