Como Albert Einstein señaló, la tragedia de sentirnos separados de los demás reside en que esta ilusión acaba convirtiéndose en prisión. Pero lo que es más triste aún es que la posibilidad de ser libres nos turba cada vez más. Cuando se abren las barreras, no sabemos qué hacer. Necesitamos que nos prevengan un poco más sobre lo que se siente cuando los muros empiezan a derrumbarse.
La felicidad es inherente a nuestra condición humana. Buena prueba de ello es la felicidad que desprenden los niños pequeños, especialmente cuando aún no saben palabras.
“Todos somos iguales en lo más esencial”, que es nuestra naturaleza humana, lo que nos distingue como especie.Vamos sí o sí hacia la consolidación de la conciencia planetaria; Internet es el primer gran logro de esta realidad. Toca ahora la ruptura con antiguos esquemas limitadores y excluyentes que seguirán resistiéndose en el tiempo, y la apertura a otras realidades que trasciendan la experiencia y el significado de la vida y de la muerte.
La conferencia «El Juego de la Paz Mundial» de John Hunter ofrece una perspectiva innovadora sobre la resolución de conflictos a través de la educación.
Hunter presenta su «juego de la paz mundial», una simulación interactiva en la que los estudiantes asumen roles de líderes mundiales y trabajan juntos para resolver crisis internacionales.
Este enfoque práctico y participativo permite a los estudiantes comprender la complejidad de los conflictos globales y la importancia del diálogo y la cooperación en la búsqueda de soluciones pacíficas. Hunter destaca cómo este juego fomenta habilidades de pensamiento crítico, empatía y trabajo en equipo, preparando a las generaciones futuras para enfrentar los desafíos del mundo real con una mentalidad pacífica y colaborativa.
Además, la conferencia destaca el impacto positivo del juego en las aulas de todo el mundo, demostrando su capacidad para inspirar cambios significativos en la actitud de los estudiantes hacia la paz y la resolución de conflictos.
Hunter comparte ejemplos conmovedores de cómo este enfoque ha transformado la vida de los jóvenes, alentándolos a convertirse en agentes activos de cambio en sus comunidades.
Al promover valores fundamentales como la comprensión mutua, el respeto y la tolerancia, el juego de la paz mundial se presenta como una herramienta poderosa para construir un futuro más pacífico y armonioso para la humanidad.
Aunque la Realidad es Una, la realidad que interpretamos como tal depende de la perspectiva en la que la percibamos.
A veces sucede como en este ejemplo fotográfico. Los medios de comunicación son expertos en manipular la percepción de una realidad, y saben que una buena acción atrapa menos nuestra atención que una imagen impactante, aunque –volviendo con este ejemplo- sepan también que forma parte de un todo cuyo significado es radicalmente contrario al que tratan de dar a entender.
También hay otros “enfoques” que nos impiden percibir la realidad íntegra, total, en todas sus variantes; enfoques que toman forma de prejuicios. Son enfoques más sutiles pero generalmente más drásticos en sus efectos. Prejuicios culturales, religiosos, morales: filtros que nos impiden desde el mismo instante en que fijamos nuestra atención ver con la pureza y libertad con que pudiéramos contemplar la realidad que nos rodea… y la que somos.
Filtros a veces provocados por nuestras experiencias traumáticas vivenciales pero ante todo por la domesticación a la que se nos somete para integrarnos en el paquete de creencias y prejuicios ideológicos, sociológicos, políticos y religiosos que conforman la sociedad en la que nos ha tocado vivir: la domesticación que se brinda como «educación».
Por eso un gran paso en nuestro descaminar de tanto condicionamiento, de tanta creencia falsa deliberadamente incrustada, de tanta inseguridad revestida de coraza, de tanta ignorancia y de tanto miedo, es aprender a observar cómo se desarrolla fuera y dentro de nosotros el proceso de los mecanismos de nuestras creencias y prejuicios: observar, en suma, que como aquel filósofo dijo “no sabemos como humanidad ni como individuos nada”.
Conseguir reposar sin bloqueos en la vulnerabilidad y el miedo que genera ignorar el sentido de vivir -de esta realidad que nos rodea, de nuestra identidad, de nuestra propia existencia-, es una vía excelente para recuperar –des/velar- la consciencia natural, innata y pura que nos sitúe íntegramente en la vivencia plena del presente: el único instante Real. La consciencia pura con la que nacemos. Sin juicios, sin palabras: sólo el goce, la vivencia plena, la desidentificación con la muerte y un yo… y algún que otro babeo.
Pasados los primeros días de la euforia colectiva, a nadie le sorprende la reacción internacional ante la gesta de la actual selección nacional de fútbol. Desde Alemania hasta Argentina, la prensa mundial ha valorado muy positivamente el juego de este equipo tanto por los logros obtenidos como por la calidad de su juego y la actitud de los jugadores dentro y fuera del terreno.
Es comprensible que un espectáculo de masas y un colosal negocio como es el juego del fútbol en España, haya provocado una auténtica revolución. Si a esto unimos la imagen nacional, duramente deteriorada respecto a sus socios europeos y a nivel internacional a raíz de la mala gestión realizada por sus gestores durante décadas, resulta aún más comprensible que la famosa pasión española se haya manifestado estos días en forma de presencia masiva en las calles luciendo la bandera nacional o prendas con los colores de nuestra enseña.
Esta perspectiva deportiva o mediática no nos interesa; tampoco el vínculo entre el mundo de los negocios, el de la política y el deporte rey de masas. Lo que queremos resaltar es el genio humano de un grupo de personas que han trabajado durante años para ahora ver recompensado en logros su esfuerzo, su fe y su persistencia…. (más…)
Nos alegra compartir la celebración del encuentro VII Contigo Somos + Paz, que DM tendrá lugar el domingo 30 de septiembre en el Palacio de Congresos de Madrid (aforo 1.920 personas).
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Vivimos dramas que recreamos constantemente. El drama alimenta y da consistencia a la idea que ha tomado nuestra identidad. Vivimos como poseídos, pues en gran medida nuestra dramatización es una posesión.
Poseído el violento y el pacifista de puertas a fuera. Poseído el que se cree una marioneta en manos de las circunstancias y poseído el que juega a creerse a sí mismo su juego de enseñar a los demás a creer en sí mismos. Poseído el ateo más injurioso y el creyente obsesionado en acatar a pie juntillas el credo al que rinde culto y pleitesía a cambio de hacerle sentir un poco más limpio, un poco más sano, un poco más cercano al roce cariñoso de un dios que suele tener tintes tiránicos.
El niño juega el drama que significa vivir –drama, en su sentido etimológico de “actuación”-, pero a diferencia del adulto no queda preso en el juego. El enfado pasa por su vida, luego la risa, el hambre, el sueño. Los niños son maestros inconscientes, innatos.
Luego caen, en su vulnerabilidad y dependencia, en las manos de la sociedad que les ha tocado vivir; y ésta, con ayuda de sus padres (alumnos aventajados de su sistema), les inculca, graba y enseña una escala de valores, unos protocolos de comportamientos, unas idolatrías, unos tabues, etc. El niño comienza entonces a identificarse y limitarse en un nombre, en un cuerpo, en unas creencias, en una historia de realidades.
Y ahí comienza el periodo larvario de la dramatización como fundamento identificativo de vida. El soy pasa del VIVIR a condensarse en una identidad concretada en una mente y un cuerpo; nos aislamos, nos separamos, nos concretamos… y ahí comienza nuestro drama existencial como drama cotidiano.
Soy niño y he de actuar como niño, he de comportarme de una determinada manera si quiero recibir el cariño de mis padres y amigos. En público he de mantener una serie de patrones y conductas, según donde haya nacido, si quiero ser respetado –que en gran medida significa ser ignorado-. Y así, queriendo vivir la vida siendo respetado o al menos no siendo rechazado, caemos en el rol de las conductas y de los patrones ideológicos.
Por eso la otra mitad de nuestra vida, más o menos, la dedicamos justamente a desdramatizarnos, a intentar desidentificarnos de ese personaje drama, de ese autómata, de ese ser reactivo que tan intensa y profundamente vuelve una y otra y otra vez a dominar nuestra conducta, nuestra acción, nuestro pensamiento. Y en esa escala se mueve la vida de todas las personas en todo el planeta desde que la vida es vida: ciegamente dramatizados, dramatizados a nuestro pesar, desdramatizándonos y desdramatizados.
Ese es el juego. Y ésa es en gran medida la razón, el porqué es necesario una cierta ligereza en el enfoque con que hemos de intentar afrontar nuestros problemas, así como la ligereza -no exenta de ciertas gotas de humor- con que hemos de tomar nuestra identidad y las certezas de los supuestos maestros.
Una compañera nos ha enviado un divertido correo en el que se afirma que su contenido son extractos de un supuesto libro «Desorden en el tribunal», que como le ha sucedido al periodista Andrés Chaves tampoco hemos podido localizar en la red. En todo caso, hayan sido o no verídicas las respuestas y preguntas transcritas por un taquígrafo y dadas por abogados, testigos o acusados, seguro que nos provocarán más de una sonrisa.
Abogado : ¿Cuál es la fecha de su Cumpleaños? Testigo: El 15 de Julio.
Abogado : ¿De qué año? Testigo: Todos los años.
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