Los peores miedos para la mayoría de las personas son justamente aquellos de los que no tenemos consciencia. Surgen de repente ante una situación que los activa. Suelen generar una contracción desagradable y punzante en una o varias partes de nuestro cuerpo, que suelen ubicarse en el centro de nuestra cabeza, garganta, estómago, rodillas, tobillos, etc. Miedos no asumidos que permanecen agazapados en nuestro ser.