Desde una perspectiva histórica, recientemente han acaecido dos grandes sucesos que han dejado sin fundamento la división de opciones políticas en términos de izquierdas o de derechas: la caída del muro de Berlín y el fin del comunismo en la Unión Soviética.
Estos paquetes dualísticos de estructuras ideológicas han quedado reducidos a rémoras de un enfoque de acción política que subsiste por mera inercia. Un creciente número de ciudadanos se ha hecho consciente de esta realidad y proclama una vuelta a los orígenes, cuando la Política se resumía y concretaba en la acción necesaria para satisfacer las necesidades de la comunidad; si había personas débiles o enfermas, se les atendía; si algunos tenían hambre, se les alimentaba y ayudaba para que hallaran sus fuentes de sustento; si un anciano se hallaba en sus últimos días, se le intentaba hacer menos doloroso el tránsito hacia el otro mundo.
El enfoque no se situaba tanto en el medio de intercambio -en el símbolo del dinero, que más tarde sustituiría al trueque-, sino en los límites que acotaban la dignidad inherente a nuestra condición humana. Bien es cierto que según esa comunidad iba aumentando en integrantes, el valor del individuo iba menguando en incremento del supuesto bien del conjunto, tal y como señala la metáfora del cuarto de baño de Isaac Asimov…. (más…)
Existe la posibilidad de que realmente no seamos un cuerpo ni estemos acotados por sus límites.
Es posible entonces que realmente exista la eternidad, que no muramos nunca al ciento por ciento; que eso que pervive eternamente y que es parte de nosotros -quizás, nuestra auténtica esencia- se recree en todo lo manifestado, y que en el fondo todos interactuemos con todos en un plan definido previamente sin haber quedado restos en nuestra conciencia…. (más…)
«Ser esta realidad quiere decir que yo me reconozco en esa totalidad, en esa Realidad, Plenitud, Ser, Inteligencia, allí donde esa Inteligencia y Plenitud son. No consiste en pretender traer esto aquí, a mi zona personal, sensible. Consiste en que yo me reconozca en lo que SOY allí donde lo soy. Que yo reconozca «Dios» allí donde «Dios» ES. Por lo tanto, yo traslado mi centro, de mi plano anterior donde estoy acostumbrado a vivir, a un plano más profundo donde aquello ya ES «allí «. Entonces yo vivo desde ahí, y puede ser que por el medio las cosas anden bastantes perturbadas.
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Yo puedo sentirme muy mal físicamente, emocionalmente, etc., y no obstante Ser Eso. Y he de aprender a mantener eso que Soy, a seguir siendo eso que soy a pesar de cómo me encuentre, de cómo me sienta. Porque si no, si confundo mi ser con mi sentir, estoy armándome un lío gordo… Es aprender a descubrir que Yo Soy allí donde YO SOY. y que ese «allí» es aquí en profundidad. Aprender a instalarme en esa profundidad y desde allí vivir todo».
No es patrimonio exclusivo de la llamada clase política esta preferencia por verdades sucedáneas en vez de asumir la verdad desnuda de los hechos, extendiéndose a todos los estratos de una sociedad que no sólo las alimenta en su comportamiento sino que llegado el momento las refrenda en los hechos… De todos es sabido que existe corrupción y favoritismo, pero se asume y aceptan como elementos indispensables o en todo caso inevitables de la vida en sociedad. También se valida por medio de verdades sucedáneas el hecho de que los poderosos y los menos débiles se aprovechen de las circunstancias adversas de los más débiles.
Aunque esta realidad de doble moral siempre ha estado presente, se ha convertido en gran medida en máxima generalizada a raíz de una deliberada sublimación de la individualidad y de una visión existencial centrada y materializada en el consumo de servicios y la adquisición de objetos. Consumimos marcas que definan nuestro estatus, pero al hacer esto –planteándolo desde el prisma de la realidad desnuda-, pagamos un alto precio por publicitarlas de forma gratuita; publicitamos marcas que definan en su rol nuestra personalidad… Frente a la riqueza real del que sabe apreciar el valor de los objetos, existe una inmensa mayoría que adquiere objetos caros para consolidar su identidad y su rol social.
Otra tendencia que señala una integración en la modernidad, es estar a la última respecto a los artilugios multimedia que nos brinda el desarrollo tecnológico; ésa es la visión de la verdad sucedánea. La verdad desnuda es que el desarrollo de la técnica sí ha acertado al mejorar de forma increíble nuestras condiciones de vida como suma de individuos y como sociedades, pero sin embargo ha dejado a un lado al ser humano como persona.
El ejemplo de esta realidad lo tenemos en la experiencia de Susan Maushart, quien durante medio año desconectó a su familia de todo aparato electrónico –ni tele, ni ipod, ni móviles, ni juegos de video-. Según sus palabras, en aquel entonces sus hijos, adolescentes, no usaban estos medios de comunicación sino que “vivían en ellos”. Su vida real se había convertido en una excusa para actualizar constantemente su perfil en las redes virtuales.
Cuando observamos a la naturaleza (incluyendo en ella a nuestro cuerpo) comprobamos que a pesar de existir una diversidad de formas y organismos, todos cooperan en un fin común que es perpetuar la vida, conformándose de manera natural un entramado armónico de relaciones de interdependencia. De igual modo, ya sea de una relación entre dos personas o de relaciones internacionales por un proyecto común, lo ideal –entendido “ideal” como acorde a la ley natural que nos muestra la existencia- sería respetar la identidad propia de cada país, de cada individuo, de cada ser, de cada especie, de cada organismo, de cada elemento.
Podemos mantener nuestra unicidad sin que esto signifique que nos alejemos o no nos sintamos partícipes ni integrados en los cambios que como colectivo nos afecten. Globalizar no tiene que implicar uniformarnos, como así se nos pretende creer como verdad sucedánea. Desde un punto de vista natural, es inviable una globalización que pretenda reducir a las diferentes naciones, pueblos y culturas, a una suma de individuos con un patrón ideológico uniformado y centrado esencialmente en el rol laboral, del ocio y el consumo.
Las dictaduras pueden ser sostenidas por la fuerza pero también por medio de la manipulación informativa y el miedo. Entre otros planteamientos, sería cuestión de plantearse hasta qué punto vivimos en un mundo libre y desarrollado, cuando apenas existe respeto por el valor de la biodiversidad. Respeto que no “sólo” se refiere a que las nuevas generaciones humanas puedan coexistir con las distintas especies que hoy en día pueblan el Planeta (muchas, en especial en la Amazonía, quizás sean portadoras de sustancias que ayudarían a paliar las enfermedades que afectan a la Humanidad).
También existe un empobrecimiento de nuestra biodiversidad como especie humana cuando se trata de aniquilar por la fuerza o el debilitamiento a sociedades, tribus, regímenes, grupos humanos o individuos que renuncien al estilo de vida de nuestra civilización o bien su presencia resulte molesta para los intereses del sistema del llamado “Primer mundo”.
Suele decirse que la historia siempre se repite, y es en gran medida verdad. Pero también lo es que nunca, en toda su historia, la Humanidad ha sido tan numerosa ni ha tenido tal capacidad de informarse y relacionarse de forma global, como ahora hace posible la herramienta de Internet. Por eso, retomando a esta historia humana que siempre se repite, es de esperar que se intente limitar o controlar las capacidades de la Red como vía de comunicación instantánea mundial.
Y por esta misma razón este tiempo que vivimos, caótico y catártico, también permite visionar la utopía de un mundo global más libre, más nivelado en derechos y obligaciones, más dignamente integrado a la realidad de un solo Mundo dador -Gaia/Tierra- del que formamos parte y del que dependemos por completo.
Globalizar, en cuanto unificar, parece ser el destino que ya ha hecho realidad el desarrollo de la técnica. Ahora resta que la humanidad en su conjunto consiga mantener sus múltiples idiosincrasias y el derecho real a la libertad de elección y pensamiento de cada uno de sus miembros en cualquier punto de la Tierra. Si no, estaríamos hablando desde la verdad desnuda de una globalización justificable desde lo político y económico, pero reducida en su biodiversidad y calidad de vida a una mera subsistencia.
En esta interesante entrevista, Isaac Asimov muestra de nuevo su capacidad visionaria al prever lo que sería Internet, al menos como fuente de información. !–more–>
A diferencia de la educación clásica, dependiente de profesores, Isaac veía Internet como una vía de educación individualizada y libre, frente al contenido de la educación estatal clásica -trazado por el Estado- y al ritmo de ésta, limitada al nivel general del grupo de estudiantes y a la capacidad educadora del profesor.
Gracias a la iniciativa de Lucía y Mariajo hemos creado un video sobre unas fotografías compartidas por Joaquín Tamames, del viaje organizado por Fundación Ananta a la India para dar a conocer la excelente labor de su programa de colaboración para el desarrollo, «Colores de Calcuta», y que en cierto sentido nos ha permitido acompañarles y vivir su experiencia, según Joaquín iba subiendo a la red las imágenes que captaba su corazón y su mirada.
En el blog oficial del escritor e inventor español, Alberto Vázquez Figueroa, aparece como penúltima entrada esta reflexión entrecomillada:
“El mal siempre prevalece sobre el bien, porque quienes causan mal lo hacen en provecho propio, mientras los que procuran el bien lo hacen en provecho ajeno.
Nadie se cansa de trabajar para sí mismo pero sí de trabajar para los demás que a menudo ni siquiera lo agradecen”.
Viniendo de una mente que ha demostrado su extraordinaria creatividad e inventiva, amén de su bagaje de experiencias de vidas, esta reflexión constituye un buen estímulo para ahondar un poco en nuestro auténtico criterio interior.
La persona puede hacer el mal por emoción o pensamiento, o manifestar estas motivaciones en la acción. La persona que en un momento de rabia, lastima, hiere o asesina, o bien comete un acto delictivo bajo los efectos de sustancias legales o ilegales que trastornan el sentido de la conciencia, ¿ha hecho el mal realmente por propia voluntad? Y lo que es más importante, ¿ha sido -una vez aparezcan las consecuencias morales, sociales o penales- en provecho propio?… (más…)
Baraka es un documental clásico, dentro de su formato, sin palabras ni guión aparente. Baraka significa Bendición.
Una bendición y un nuevo paso real a la utopía ocurrirá cuando la sociedad respete a todo ser vivo y rechace de raíz la opción de matar a un ser humano como vía para salvar un conflicto o hacer «justicia».