
La responsabilidad personal no te limita: te libera.
En última instancia
—y también en primera—
eres el único responsable
de tu estado interior.
Esta realidad, que a veces
puede parecer aplastante,
es en verdad lo que hace la vida
más liviana
y más abierta a posibilidades.
Al asumir plenamente
esa responsabilidad,
te reconoces también
plenamente libre
para transformarlo.
Más allá de las circunstancias externas,
de las acciones de los demás
e incluso de tus propios pensamientos y emociones,
habita en ti la libertad de mantenerte
responsable,
anclado en esa libertad
que vive en ti.
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Categorías: SER
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