Lo que más deslumbra de esta sencilla película es su honestidad y pureza.
En un mundo saturado de moralina puritana en las artes, resulta refrescante que aborde la soledad y la empatía humana sin caer en los clichés.
Aunque su cartel pueda sugerir una obra teatral, la trama se desenvuelve en diversos escenarios, destacando por sus personajes, sencillos y conmovedores, cuya cercanía puede resonar en cualquier ser humano, en todo el mundo. De ahí su impresionante aluvión de premios y nominaciones (ver aquí).
El argumento es minimalista, siguiendo la vida de un profesor envejecido, una jefa de cocina … (más…)

Todos llevamos nuestro simbólico saco de culpas, arrastrándolo como memorias de vivencias pasadas que se resisten a perderse en el olvido.

