La destrucción de las torres gemelas, el 11 de septiembre de 2001, seguirá siendo motivo de toda clase de especulaciones.
Expertos en explosivos, físicos, químicos, investigadores, periodistas y un variado grupo de profesionales e instituciones privadas sostienen que se trató de un complot interno con el fin de limitar la libertad de los ciudadanos americanos e incrementar el control del gobierno Usa sobre las principales materias primas; en especial, petróleo.
Sea como fuere, lo cierto es que miles de personas murieron ese día. Muchas más aún, han quedado marcadas física y emocionalmente de por vida.
Para ellas, este pequeño homenaje en recuerdo al valor de sus vidas, más allá de las auténticas causas del desastre.
Con el deseo de que algún día se esclarezca la verdad de lo ocurrido, y al hacerlo desaparezca el miedo que tira por tierra nuestras libertades y derechos como individuos.
Descansen en paz todas las víctimas… de todos los actos terroristas… y de todas las guerras.