En 1974, la artista serbia Marina Abramović llevó el arte performativo a un extremo sin precedentes. Durante seis horas, permaneció completamente inmóvil frente al público. La propuesta se tituló Rhythm 0 y consistía en permitir que los asistentes interactuaran libremente con su cuerpo.
Sobre una mesa dispuso 72 objetos. Algunos eran inofensivos —como una rosa, una pluma o una copa de vino—. Otros, en cambio, podían causar daño real: entre ellos, una pistola cargada con su bala correspondiente.
… (más…)





